Recorrer la ciudad de extremo a extremo a bordo de una motocicleta o bicicleta implica enfrentar el tráfico implacable, las inclemencias del clima y un desgaste físico constante donde cada ingreso cuenta para el sustento familiar. Sin embargo, las reglas digitales de las plataformas de entrega continúan generando fricción y dudas entre los trabajadores del volante.
Repartidores de Uber Eats en la ciudad de Puebla externaron su inconformidad y desconcierto ante la nueva modalidad de pago y el manejo de propinas implementado por la aplicación, señalando que la incertidumbre sobre las gratificaciones se suma al malestar de que estos recursos voluntarios sean sujetos a retención de impuestos.
Puntos clave del conflicto
- El nuevo esquema: Cambios en la forma en que la plataforma ofrece las propinas generan incertidumbre operativa entre los repartidores poblanos.
- El dilema de la distancia: Trabajadores denuncian que aceptan pedidos de hasta 15 kilómetros con la expectativa de una gratificación que finalmente puede no llegar.
- La retención de impuestos: El punto de mayor fricción es que Uber Eats considera las propinas como ingresos acumulables sujetos al pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR).
- Comparativa de plataformas: Repartidores señalan que en aplicaciones como DiDi no se retienen impuestos por las propinas, aunque denuncian que la tarifa base en dicho servicio puede ser de apenas 11 pesos.
- El reclamo central: Los repartidores argumentan que la propina es una aportación estrictamente voluntaria de los clientes y no un ingreso fijo garantizado por la empresa.
Casos como el de Pedro Emanuel, quien sostiene a su esposa y dos hijas mediante su labor diaria en aplicaciones de entrega, reflejan la complejidad de equilibrar las finanzas personales frente a las políticas corporativas. Mientras que el portal oficial de Uber Eats estipula que las propinas deben declararse al ser consideradas ingresos acumulables para efectos fiscales, los trabajadores insisten en que este criterio castiga un ingreso eventual que no siempre compensa los grandes desplazamientos urbanos.
La exigencia de recorrer distancias prolongadas —como trayectos de 15 kilómetros— con la esperanza de recibir una propina que al final no se materializa, combinada con la deducción fiscal aplicada por la plataforma, evidencia el precario margen de ganancia con el que operan miles de repartidores en la zona metropolitana de Puebla.
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El debate sobre los derechos laborales, las cargas fiscales y las condiciones de las plataformas digitales pone de relieve la necesidad de revisar un modelo económico donde quienes sostienen la última milla del comercio electrónico continúan cargando con los mayores costos operativos.
Escrito por Redacción Puebla En Línea
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