Puebla no aprende, o quizás, simplemente ha decidido ignorar la lección. Este fin de semana, la zona metropolitana volvió a ser pista de carreras para quienes confunden las avenidas con circuitos profesionales. Bajo la convocatoria de la cuenta de Instagram “Lokura Racing Club” —un nombre que hace honor al desdén por la vida ajena—, diversos puntos de la ciudad se convirtieron nuevamente en el escenario de arrancones ilegales, desafiando no solo a la autoridad, sino a la memoria de quienes perdieron la vida en incidentes similares.
A pesar de los operativos implementados tras la tragedia de noviembre en la Vía Atlixcáyotl, la inercia de la imprudencia prevaleció. La cita fue en la 11 Sur, pero el espectáculo del peligro se extendió a puntos críticos como Las Torres y el bulevar Hermanos Serdán. En las grabaciones difundidas, no solo se ven autos de alta gama como Corvettes, Audis y Challengers desafiando los límites de velocidad; se observa la indiferencia más absoluta: espectadores parados a centímetros del asfalto, sin ninguna medida de protección, listos para ser testigos o víctimas de una tragedia que parece cuestión de tiempo.
El mapa de la imprudencia:
- El modus operandi: Convocatorias digitales rápidas (“Lokura Racing Club” nació hace apenas dos meses) para evadir la vigilancia.
- Zonas críticas: Avenida 11 Sur (Bodega Aurrerá), bulevar Hermanos Serdán y Las Torres.
- Los protagonistas: Vehículos de alta potencia (Corvette, Dodge Challenger, BMW, Audi) compitiendo en plena vía pública.
- El riesgo: Espectadores expuestos sin protocolos de seguridad, recreando escenas que ya han dejado luto en Puebla.
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Es indignante observar cómo, frente a la posibilidad de competir de forma segura y legal en el Autódromo Miguel E. Abed —donde este domingo se llevan a cabo los “Arrancones de Día” con todas las medidas de control—, muchos prefieran la clandestinidad. La diferencia es clara: en el autódromo, el costo es de 500 pesos por vehículo; en las calles, el costo puede ser una vida humana.
El gobierno del estado insiste en operativos, pero mientras exista una cultura de la impunidad y la búsqueda de adrenalina por encima de la responsabilidad ciudadana, las patrullas nunca serán suficientes. La tragedia de noviembre no debería ser una estadística en el olvido, sino el recordatorio diario de que un “arrancón” no es un juego, es una apuesta con la muerte en la que, lamentablemente, a veces pierden quienes ni siquiera estaban jugando.
Escrito por Redacción Puebla En Línea
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