La polémica que comenzó como una conversación en un podcast ahora se convirtió en un expediente dentro de Morena. Nay Salvatori y Grace Palomares decidieron impugnar las medidas cautelares que les fueron impuestas tras sus comentarios sobre hombres mayores de 45 años.
La controversia dejó de estar solamente en las redes sociales.
Las diputadas poblanas Nay Salvatori Bojalil y Elvia Graciela Palomares Ramírez, ambas de Morena, recurrieron ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de Morena para impugnar las medidas cautelares dictadas en su contra por los comentarios realizados durante el podcast Descasadas.
El episodio, que pretendía moverse en el terreno del humor y la conversación informal, terminó convertido en un problema político.
La impugnación es ahora el nuevo capítulo
La decisión de ambas legisladoras ocurre después de que sus declaraciones provocaran una oleada de críticas y acusaciones de edadismo y discriminación contra adultos mayores.
En el programa, Salvatori hizo referencia a hombres de más de 45 años y utilizó la expresión de que podían oler a “baúl del recuerdo”. Palomares, por su parte, realizó comentarios sobre personas de esa edad que fueron interpretados como burlas hacia el proceso de envejecimiento.
El fragmento comenzó a circular en redes sociales y la discusión creció hasta convertirse en un asunto nacional.
Lo que empezó como una broma terminó en un procedimiento partidista.
La presión social también alcanzó a Morena.
El vocero del partido, Agustín Guerrero, llegó a ofrecer una disculpa pública a nombre de la organización por las expresiones de las legisladoras.
La propia Salvatori publicó posteriormente un video para disculparse con los adultos mayores que pudieran haberse sentido ofendidos.
La diputada sostuvo que sus comentarios estaban dirigidos particularmente a hombres de entre 45 y 54 años y no a las personas de la tercera edad. Explicó que se trataba de una dinámica relacionada con los estereotipos que históricamente han pesado sobre las mujeres y su edad.
Sin embargo, la explicación no cerró el episodio.
“Me declaro diputada sin partido”
En medio del proceso, Nay Salvatori llegó a afirmar: “Me declaro diputada sin partido”, en referencia a su situación mientras se resuelve el procedimiento que enfrenta dentro de Morena.
La frase abrió otra discusión: hasta dónde puede llegar la crítica, dónde termina el humor y en qué momento una expresión pública hecha por una representante popular adquiere consecuencias políticas.
El caso también puso sobre la mesa una contradicción particularmente incómoda.
Morena mantiene una relación política estrecha con los adultos mayores, un sector fundamental de sus programas sociales y de su base electoral.
Por eso, las expresiones de las diputadas no fueron recibidas simplemente como una ocurrencia más de redes sociales.
Fueron leídas por sus críticos como un mensaje contradictorio con la defensa pública que el movimiento ha construido alrededor de este sector de la población.
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Grace Palomares también busca revertir las medidas
Palomares siguió el mismo camino que Salvatori y también impugnó las medidas cautelares ante la instancia partidista.
Antes de esta nueva etapa, ambas legisladoras habían ofrecido disculpas públicas a través de sus redes sociales.
La conductora de Televisa Puebla, Nadika de la Rosa, quien participó en la conversación, también se pronunció sobre la polémica y explicó que su propia madre tiene más de 70 años.
Pero el debate ya había adquirido vida propia.
En redes sociales, usuarios cuestionaron que representantes populares realizaran comentarios sobre la edad mientras ocupan cargos públicos y señalaron lo que consideraron una doble vara frente a expresiones discriminatorias.
Ahora corresponderá a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena determinar qué ocurre con las impugnaciones y si las medidas cautelares se mantienen, modifican o quedan sin efecto.
Ese desenlace será importante porque el caso ya no trata únicamente de una frase pronunciada frente a un micrófono.
Trata también de los límites del humor político, la responsabilidad de quienes ejercen un cargo público y la forma en que los partidos responden cuando una declaración de sus propios integrantes provoca una crisis de reputación.
El otro señalamiento que quedó en el aire
En medio de la polémica también surgieron cuestionamientos en redes sociales sobre Hilda Salvatori, hermana de Nay Salvatori, y un supuesto vínculo laboral con el ISSSTEP.
Sobre este punto, existen señalamientos difundidos en redes respecto a su presunta percepción salarial y funciones relacionadas con la atención de adultos mayores; sin embargo, no se cuenta aquí con documentación oficial suficiente para presentar esos datos como hechos comprobados, por lo que no deben confundirse con información acreditada.
Ese detalle importa.
En una época donde una captura de pantalla puede convertirse en sentencia pública en cuestión de minutos, verificar antes de acusar también forma parte del oficio periodístico.
La política poblana vuelve a demostrar que las palabras tienen una peculiar costumbre: salen gratis de la boca, pero pueden resultar bastante caras cuando llegan a las instituciones.
Escrito por Redacción Puebla En Línea
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