La tentación de inaugurar el futuro con el dinero del presente siempre es un riesgo seductor para el poder. El gobierno estatal ha decidido apostar hasta 600 millones de pesos para introducir el vehículo eléctrico Olinia como el nuevo rostro del transporte público en Puebla, abriendo una ambiciosa e incómoda interrogante sobre las verdaderas prioridades de la movilidad local.
El gobernador Alejandro Armenta Mier anunció que alista un plan con las secretarías de Movilidad y Finanzas para adquirir de golpe 3 mil unidades a la federación y financiar el enganche de otras 5 mil. El objetivo explícito es reemplazar a los 5 mil 734 mototaxis que operan en la entidad, un sector históricamente relegado que ahora se convierte, por decreto presupuestal, en el conejillo de indias de la transición energética regional.
Los puntos críticos del millonario plan:
- El desembolso: 450 millones de pesos para la compra directa de 3 mil autos y 150 millones más para subsidiar el 20% de enganche de otros 5 mil.
- El blanco: Intento de sustitución total de un padrón de 5 mil 734 mototaxis registrados en el estado.
- La paradoja técnica: Cada unidad cuesta 150 mil pesos, pero su viabilidad real en las accidentadas periferias poblanas sigue siendo un misterio.
- El eco del pasado: Es el segundo intento estatal de desaparecer los mototaxis; el primero, bajo el morenovallismo con autos a gasolina, terminó en un costoso fracaso operativo.
- Infraestructura en el aire: El proyecto depende de colocar parte de los primeros 2 mil puntos de carga públicos en zonas donde la red eléctrica convencional ya padece deficiencias crónicas.
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Las consecuencias de este viraje presupuestal no tardarán en generar debate. Mientras el coordinador del gabinete, José Luis García Parra, celebra que la entidad será un “impulsor comercial” del auto federal —prometido para el verano de 2027—, en las calles persiste la duda de si este subsidio es una solución de transporte o un mero compromiso político con la narrativa nacional. Los municipios que entrarán en la primera fase aún están bajo análisis, una deliberación que deberá medir el pulso de un gremio que ya sabe lo que es resistir a las imposiciones desde el escritorio.
Reemplazar la tracción mecánica por baterías es una meta noble, pero cuando el gasto público se adelanta a la infraestructura real, el optimismo oficial corre el riesgo de encallar en el bache de la realidad. El transporte en Puebla no solo carece de tecnología limpia; carece de orden, seguridad y un diseño que priorice al usuario antes que a las proyecciones comerciales de la próxima temporada política.
Escrito por Redacción Puebla En Línea
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