En la narrativa de la violencia que desgarra al México profundo, a veces los números son los que más duelen. Doña Dominga Pérez, a sus 82 años, no entendía el mundo como un tablero de cifras, sino como una jornada de trabajo diaria: preparar cemitas, caminar, vender y sobrevivir. Esa vida de labor, tejida durante más de ocho décadas, fue extinguida este 5 de agosto en Amozoc por un acto de crueldad tan insondable que reduce la existencia humana a una moneda de cambio irrisoria: 90 pesos.
El cuerpo de Doña Dominga fue hallado en las inmediaciones de una ladrillera, en la junta auxiliar de San Salvador Chachapa. La saña empleada —la muerte provocada a pedradas— nos obliga a detenernos no solo ante la brutalidad del método, sino ante la deshumanización que lo motiva. La víctima regresaba de su jornada laboral, cumpliendo con la rutina que le permitía subsistir, cuando fue interceptada por quienes, en su ceguera moral, consideraron que una vida de 82 años valía menos que el exiguo contenido de un monedero.
Radiografía de una indignación social:
- La víctima: Doña Dominga Pérez, de 82 años, vendedora de cemitas y mujer trabajadora.
- El escenario: Inmediaciones de una ladrillera en la junta auxiliar de San Salvador Chachapa, Amozoc.
- El motivo: Un robo de apenas 90 pesos, que desencadenó el ataque mortal.
- La causa de muerte: La víctima fue asesinada a pedradas mientras regresaba a casa tras su jornada de venta.
- El contexto: El crimen ocurrió el 5 de agosto, aunque la consternación pública sobre el hecho se hizo evidente este jueves 6 de agosto.
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La muerte de Doña Dominga es un recordatorio brutal del estado de indefensión en el que viven nuestros adultos mayores en la periferia de la zona metropolitana. Cuando una sociedad llega al punto en que la vida de un anciano se sacrifica por una cantidad de dinero que apenas alcanza para un par de productos básicos, la tragedia deja de ser un incidente policial para convertirse en una falla estructural de nuestro tejido ético. Es la manifestación de un nihilismo rampante, donde la empatía ha sido reemplazada por la depredación inmediata.
Este homicidio no es solo un número más en la estadística de Amozoc; es una mancha que nos obliga a cuestionar qué estamos construyendo como comunidad. ¿Cómo permitimos que nuestras calles se conviertan en espacios donde el trabajo honesto es castigado con la muerte? La justicia para Doña Dominga, más allá de la eventual captura de los perpetradores, debe ser la construcción de un entorno donde la vejez sea un tiempo de paz, y no un blanco de la barbarie más absoluta.
Escrito por Redacción Puebla En Línea
Títulos alternativos para redes sociales
- Brutalidad en Amozoc: asesinan a Doña Dominga, de 82 años, por robarle 90 pesos.
- Matan a pedradas a vendedora de cemitas en Chachapa; la víctima tenía 82 años.
- El robo que indigna: le quitan la vida a una anciana en Amozoc por apenas 90 pesos.
- Consternación en Chachapa: Doña Dominga fue asesinada cuando regresaba de trabajar.
- Amozoc de luto: exigen justicia por el cruel asesinato de una adulta mayor de 82 años.


