Puebla, México.– La violencia no llega de golpe; se instala. Desde hace 14 años, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) opera en territorio poblano, según documentaron el proyecto NarcoData y el México Violence Resource Project (2021). Pero fue a partir de 2023 cuando su sombra se volvió más visible con la irrupción de la célula autodenominada Operativa Barredora, a la que autoridades atribuyen alrededor de 80 homicidios en distintos puntos del estado.
El secretario de Seguridad Pública Estatal, Francisco Sánchez González, reconoció este 23 de febrero que el grupo tiene presencia en 12 municipios del norte, centro y sur de Puebla, principalmente en zonas con ductos de Petróleos Mexicanos, y admitió que se han detectado infiltraciones en policías municipales. Su expansión —dijo— podría “crecer o debilitarse” ante los reacomodos internos tras la caída de su histórico líder.
📌 Claves para entender el mapa criminal en Puebla
- 14 años de operación documentada en la entidad.
- 80 homicidios atribuidos a Operativa Barredora desde 2023.
- 12 municipios con presencia identificada, incluida la capital y su zona metropolitana.
- 48 de 99 detenidos en 2025 se identificaron como integrantes del grupo.
- Delitos vinculados: extorsión, secuestro, narcomenudeo, robo de hidrocarburos y ataques a corporaciones.
La organización consolidó su presencia en municipios como San Andrés y San Pedro Cholula, Coronango, Cuautlancingo, Huejotzingo, San Martín Texmelucan, Tehuacán, Tecamachalco y Amozoc, entre otros. Desde 2020, cuando el entonces gobernador Miguel Barbosa Huerta advirtió que Puebla capital era objetivo de expansión, la narrativa oficial pasó de la negación prudente al reconocimiento abierto.
En 2023, el ataque al bar Cronos en Amozoc dejó seis muertos, entre ellos una joven de 23 años originaria de Oaxaca. La Fiscalía General del Estado de Puebla detuvo a 20 presuntos responsables.
En 2024, siete cuerpos fueron abandonados en el Periférico Ecológico con un mensaje firmado por la célula.
Ese mismo año, un vehículo explotó en Coronango durante una inspección policial.
Los episodios se repiten como estampas de una crónica amarga que no termina.
A mitad de esta historia, conviene detenerse. La violencia no es estadística: son nombres, familias, barrios enteros que aprenden a vivir con la zozobra. Si algo enseña la experiencia es que el silencio social fortalece a las estructuras criminales.
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Tras los disturbios registrados luego de la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, las autoridades estatales anticipan posibles reacomodos internos del CJNG que podrían traducirse en disputas territoriales o, eventualmente, en fracturas operativas.
El desafío no es menor: el fenómeno no solo es territorial, también institucional. La captación de mandos y policías —algunos ya detenidos— revela que el problema no se limita a las calles, sino que toca las estructuras del poder local.
En Puebla, la pregunta no es si el CJNG está presente. La pregunta es qué tan profunda es su raíz y cuánto tiempo tomará arrancarla.
Texto escrito por redacción Puebla En Línea.
- CJNG en Puebla: lo que revelan 14 años de operación y 80 homicidios
- Reconocen presencia del CJNG en 12 municipios de Puebla
- Operativa Barredora: la célula que consolidó al CJNG en Puebla
- De la advertencia oficial a la expansión real: el mapa del CJNG en el estado
- Puebla frente al reacomodo del CJNG tras la caída de su líder


