Murió trabajando: albañil de 80 años cayó desde un andamio en Tehuacán
Por redacción Puebla En Línea
A sus 80 años, don Manuel aún se aferraba a la vida con mezcla de orgullo, cansancio y necesidad. No había pensiones que alcanzaran, ni enfermedades que le detuvieran el paso. Hasta que su corazón, en pleno andamio, decidió rendirse.
Sucedió en una mañana calurosa, de esas que te arrancan el sudor desde temprano. En la colonia Lázaro Cárdenas, sobre la calle Benito Juárez de Tehuacán, el silencio del trabajo fue interrumpido por un estruendo seco: el cuerpo de un hombre había caído desde las alturas de una obra en construcción.
Era don Manuel —como lo conocían todos en la zona—, un albañil de 80 años que, pese a padecer cirrosis hepática, seguía levantando mezcla y cargando cubetas como si el tiempo no le hubiera pasado factura. Pero su cuerpo ya no resistió más.
⚠️ Cayó sin previo aviso: su cuerpo dijo basta
De acuerdo con sus compañeros de trabajo, el adulto mayor se encontraba realizando sus labores cotidianas cuando, sin decir una palabra, se desvaneció. El colapso fue tan repentino como letal: cayó desde el andamio, y aunque paramédicos llegaron con rapidez, ya no había nada qué hacer. Su corazón se había apagado.
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🏗️ Trabajaba porque no había opción
No es raro ver a personas mayores trabajando bajo el sol, sin seguridad social, sin acceso digno a atención médica. Don Manuel, según vecinos y colegas, era un ejemplo de responsabilidad y constancia. No faltaba, no se quejaba, no pedía ayuda. Sólo trabajaba. Como si eso fuera lo único que lo mantenía en pie.
Pero su cuerpo estaba agotado. Enfermo. Frágil. El esfuerzo físico, sumado al calor de la jornada, fue demasiado para un organismo que pedía descanso.
🚨 Autoridades realizaron el levantamiento del cuerpo
Elementos de la Policía Municipal llegaron al lugar para acordonar la zona y esperar a peritos de la Fiscalía General del Estado. El cuerpo fue retirado ante la mirada triste y resignada de quienes compartieron los últimos días con él, entre ladrillos, palas y cubetas.
La muerte de don Manuel no es sólo una tragedia laboral, sino una evidencia dolorosa del abandono institucional que viven miles de adultos mayores en México. ¿Cuántos ancianos más tienen que seguir trabajando para sobrevivir? ¿Cuántos más tienen que morir en el andamio de la indiferencia?
Que su historia no se pierda entre el polvo de la construcción ni se borre con la siguiente mezcla. Don Manuel representa a una generación que nunca dejó de trabajar, aunque su cuerpo ya pedía descanso.
Redacción Puebla En Línea
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