En Puebla, los números no mienten… pero tampoco hablan rápido.
El gobierno municipal de José Chedraui Budib sigue intentando descifrar el laberinto de cifras rojas que heredó de la administración anterior: un hoyo financiero estimado en 547 millones de pesos, cuya profundidad sigue siendo objeto de investigación.
Durante su comparecencia ante el Cabildo, como parte de la glosa del primer año de gobierno, la contralora municipal, Dulce Lilia Rivera Aranda, reconoció que las investigaciones no han concluido. No por falta de interés, aclaró, sino porque “es bastante la información que deben analizar para dar con los responsables”.
Una frase diplomática, pero que deja claro que el expediente del desfalco heredado sigue abierto… y que el dinero, como suele ocurrir en la política mexicana, parece haberse evaporado entre oficios, transferencias y silencios administrativos.
Una herencia que pesa más que las promesas
Cuando Chedraui Budib asumió el gobierno municipal, el discurso de renovación y transparencia sonaba fuerte. Sin embargo, un año después, el eco de los 547 millones desaparecidos sigue rebotando entre dependencias, auditorías y despachos contables.
El caso se ha convertido en una sombra permanente sobre la gestión actual, limitando presupuestos, frenando proyectos y erosionando la confianza ciudadana.
💬 “El problema no es heredar un déficit, sino no resolverlo”, comentó un funcionario off the record. Y en ese punto, la administración actual sigue cargando con la cruz del pasado.
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El reto: transparencia sin pretextos
Aunque la contralora insistió en que se está haciendo un análisis minucioso, la ciudadanía exige resultados concretos. El dinero público, a diferencia de la paciencia, no debería desaparecer sin explicación.
El desafío ahora es doble: recuperar los recursos (o al menos esclarecer su destino) y recuperar la credibilidad en un sistema que parece acostumbrado a enterrar los errores administrativos bajo capas de tecnicismos.
Más allá del juego político, este caso plantea una pregunta incómoda:
¿cuántos gobiernos deben pasar para que la rendición de cuentas deje de ser una promesa y se convierta en práctica?
En un país donde cada peso público cuenta, la transparencia no puede esperar a la próxima administración.
✍️ Texto escrito por Redacción Puebla En Línea
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