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Hallan muerto en Tlaxcala al italomexicano que entró a conocer el Mercado Unión

El cadáver que fue localizado la mañana del pasado jueves en Papalotla, Tlaxcala, podría ser el del italomexicano Paolo Prato Paredes, el cual desapareció el miércoles 19 de septiembre, cuando se metió al mercado Unión, uno de los sitios más peligrosos de la ciudad de Puebla en donde ni la policía se atreve a entrar.

Por la media filiación, las ropas y otras características del cuerpo, se presume que se trata del hombre de 27 años, aunque de manera oficial la Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala (PGJ) espera los resultados de genética para confirmar o descartar la identidad del cadáver.

De acuerdo con lo publicado en redes sociales a finales de la semana pasada, Prato Paredes, de 27 años, se encontraba de visita en Puebla, de donde es originaria su mamá de nombre Martha. Fue con ella con quien ese día acudió al mercado Hidalgo. Estañado allí le habría llamado la atención la parte trasera de esa zona, es decir el mercado Unión (un nido de delincuentes, de los sitios más peligrosos de la ciudad) a donde se digirió y ya no volvieron a saber de él.

La mañana del jueves, vecinos de la colonia Domingo Arenas de Panzacola, en el municipio de Papalotla, dieron aviso del hallazgo de un cuerpo embolsado, el cual bajo las bolsas también estaba envuelto en una cobija.
Las características del cuerpo y vestimentas, coinciden con las del joven italomexicano. Este sábado la madre del joven desaparecido acudió ante las autoridades de Tlaxcala, las cuales no le permitieron ver el cadáver, pero sí le tomaron muestras biológicas para contrastarlas con las del cadáver y así conocer si corresponde a Paolo Prato.
Este domingo la PGJ de Tlaxcala corroboró que se encuentran en espera de los resultados de genética, para que con esta prueba basada en métodos científicos se confirme, o en su caso descarte, la identidad del hombre.
Prato Paredes, quien laboraba en el ramo de cruceros, sin saberlo se metió en la boca del lobo, una de las zonas delictivas más peligrosas de la ciudad, en donde ni siquiera las autoridades policiales se atreven a entrar.

Vía Contrastes