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Este químico en el hogar podría retrasar el lenguaje en niños

Los niños podrían sufrir un retraso en las habilidades de lenguaje si sus madres entran en contacto con unas sustancias químicas llamadas ftalatos a principios del embarazo, sugiere una nueva investigación.

Los ftalatos se encuentran en innumerables productos, desde lacas de uñas hasta aerosol para el cabello, los recipientes para la comida y los suelos de vinilo. Como plastificantes, hacen que las cosas sean más flexibles; como solventes, permiten a otras sustancias disolverse.

En el nuevo estudio, los investigadores encontraron que el riesgo de retraso en el desarrollo alrededor de los 3 años de edad era hasta un 30 por ciento más alto entre los niños cuyas madres tuvieron una mayor exposición a dos ftalatos en particular: el ftalato de dibutilo (DBP) y el bencil butil ftalato (BBP). Ambas sustancias se encuentran en productos como los suelos de vinilo más antiguos, los cosméticos y los juguetes de plástico.   

“Se sabe que los ftalatos son hormonalmente activos y que afectan al sistema hormonal del cuerpo”, señaló la investigadora Shanna Swan, profesora de salud ambiental y pública en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Aunque el estudio no puede probar que esas sustancias provoquen los retrasos en el desarrollo del lenguaje, Swan considera que hay buenos motivos para pensar que es así.

Se ha mostrado que tanto el DBP como el BBP reducen la testosterona de la madre durante el embarazo temprano, dijo Swan. Esto ayuda a explicar la forma en que pueden afectar al desarrollo intelectual, anotó.

Los ftalatos se han vinculado antes con retrasos en el desarrollo, un coeficiente intelectual (CI) más bajo y órganos sexuales masculinos poco desarrollados, apuntaron los investigadores.

Como son tan comunes “siempre estamos expuestos a ellos”, dijo el investigador principal, Carl-Gustaf Bornehag, profesor en la Universidad de Karlstad, en Suecia.

El DBP y el BBP están prohibidos en muchos productos, pero tienen unos ciclos de vida muy largos. Por ejemplo, los suelos de vinilo pueden usarse durante 20 a 30 años, lo que significa que las personas están expuestas a ellos durante un tiempo muy largo, dijo.

Los ftalatos también se detectan de forma rutinaria en el aire de interiores, en el polvo, en la comida y en agua porque se filtran en el aire, según las notas de respaldo del estudio.

Swan dijo que la única forma de evitar esas sustancias es comprar productos cuyas etiquetas especifiquen que son libres de ftalatos, o leer la etiqueta de los ingredientes con cuidado.

Pero evitar esas sustancias es más fácil de decir que de hacer, apuntó Bornehag.

 Con frecuencia, obtener información sobre las sustancias en los productos y artículos resulta difícil, lo que dificulta que se evite la exposición. Necesitamos unos mejores sistemas de etiquetado.

Y Swan añadió que los ftalatos prohibidos han sido reemplazados por sustancias químicas que también son preocupantes.

“Los fabricantes han eliminado los peores culpables y han hecho unos ligeros cambios, lo que cambia su nombre, pero que son igual de activos hormonalmente”, lamentó. “Ha habido algunas sustituciones”.

Según Steven Gilbert, director del Instituto de Neurotoxicología y Trastornos Neurológicos, en Seattle, el problema real es que las sustancias que se incluyen en los productos cotidianos para el hogar no se regulan.

Solo se evalúan y potencialmente se prohíben cuando surge un problema tras años de uso, dijo.

“Lo que debemos hacer es cambiar las leyes”, aseguró Gilbert. “Hemos mostrado que son cosas nocivas y que causan cambios celulares, y simplemente debemos dejar de usarlos”.

El estudio implicó a mujeres embarazadas y sus hijos, que participaron en estudios a largo plazo en Suecia y Estados Unidos. Casi 1,000 madres estaban en Suecia, y 370 en Estados Unidos.

Se preguntó a las madres cuántas palabras sus hijos comprendían alrededor de los 30 a los 37 meses de edad. Se consideró que los niños que comprendían 50 o menos palabras tenían un retraso en el lenguaje.

En general, un 10 por ciento tenían un retraso en el lenguaje, los chicos con más frecuencia que las chicas, encontraron los investigadores.

Las muestras de orina recolectadas de las madres en la décima semana del embarazo revelaron una correlación entre la exposición a los ftalatos y el retraso en el lenguaje, según el estudio.

Los investigadores dijeron que los resultados fueron estadísticamente significativos en el estudio sueco, pero no en el de EE. UU. Creen que la diferencia probablemente se deba a que el estudio de EE. UU. tenía una muestra más pequeña.

El informe aparece en la edición en línea del 29 de octubre de la revista JAMA Pediatrics.

Vía SDP Noticias