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Esposa del “Monstruo de Ecatepec” confiesa que asaba la carne de sus víctimas para después comerlas

Juan Carlos “N”, alias El Monstruo de Ecatepec, y su pareja, Patricia “N”, se conocieron hace diez años en un bar.

Durante una de sus primeras citas, El Monstruo de Ecatepec le confesó a lo que se dedicaba. Él afirmó que mataba gente por encargo y que trabajaba para un tal “Charly” de Tepito.

De acuerdo con las confesiones de Patricia “N”, la serie de feminicidios a los que está relacionado esta pareja comenzó una mañana de 2012.

El Monstruo de Ecatepec pegó un letrero en la Central de Abastos solicitando empleada domestica. Su pareja afirma que era una trampa para atraer y violar a muchachas que le gustaran.

A la puerta de El Monstruo de Ecatepec llegó una mujer pidiendo informes sobre el empleo. Él la invitó a pasar. La joven ya no salió.

Una vez que sometió a la víctima, Juan Carlos “N” le pidió a su esposa que saliera de la casa junto con su hijo menor. Tras medio hora, ella y su hijo regresaron a su hogar. La muchacha estaba degollada en el piso.

Tras su detención ella narró así el primer asesinato “Juan Carlos le cortó un cacho de carne de la pierna derecha, filetéandola, sacando cuatro bisteces y yo hice carne asada y comimos de ahí mi esposo Juan Carlos y yo, metiendo el resto del cuerpo de ella en un bote de cartón y en la noche la fuimos a tirar a un terreno baldío de la calle Lázaro Cárdenas, sobre las vías, en un diablito. Como la gente sabía que éramos basureros, no se les hacía raro que tiráramos basura en la noche”.

La segunda víctima de El Monstruo de Ecatepec era una vecina. La hoy occisa fue atraída por Patricia. Una vez dentro de la propiedad el asesino la amarró y la tumbó en el colchón. Patricia decidió salir de la vivienda en compañia de su hijo.

Al regresar encontró a la joven degollada y partida a la mitad. Minutos después El Monstruo de Ecatepec “fileteó” a la muchacha “y le sacó un kilo de bisteces”. “Hice carne asada que acompañamos con una salsa que compré en la tienda de doña Lupita, también compré costales de azúcar o harina, y cuando regresé, los brazos ya los tenía cortados en dos partes, también le quitó las piernas… también le quitó la cabeza, dejando nada más el torso y la rabadilla” recuerda ella.

Tras los dos asesinatos, la pareja decidió cambiar de domicilio. Patricia “N” recuerda que en su nuevo hogar, mataron a una joven. El matrimonio emborrachó y violó a la víctima. Después Juan Carlos “N” la destazo. “Esa la freí en aceite. Su carne estaba muy buena porque tenía mucho vino, y nos la comimos… Los huesos los echó en una bolsa de mandado rosa, para irlos a tirar al baldío”.

Vía Central