Puebla

Con PET, levantan casas para afectados por terremoto en Tochimilco

La construcción de tres casas con botellas de Tereftalato de Polietileno (PET) llenas de arena que simulan bloques, para igual número de familias pobres y damnificadas por el sismo el pasado 19 de septiembre es el proyecto ya arrancado por un grupo multidisciplinario de jóvenes estudiantes, algunos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la junta auxiliar de San Miguel Tecoanipan, perteneciente a este municipio devastado por ese mismo fenómeno natural.

De entrada, ya está prácticamente lista una de las casas, la de don Miguel Adorno, una persona de 68 años de edad, que asegura salvó su vida de milagro aquel día.

Es un cuarto de 3 por 3 metros, concluido recientemente a unos metros de los escombros de la vivienda de adobe arrasada, se usaron más de 2 mil 500 botellas.

La segunda está en proceso, la de Cayetano Rodríguez y su esposa. Y la tercera aún no comienza. Son esquemas ecológicos, baratos, resistentes y nada peligrosas.

El plan por el momento quedará en tres, por la falta de recursos económicos públicos y privados para financiarlas, toda vez que el costo de cada una asciende a más de 60 mil pesos.

En San Miguel Tecoanipan, pueblo viejo, rural y cercano a don Goyo, el censo indica 150 casas con daño total. Solamente 69, inexplicablemente, están en el censo del Fondo de Desastres Naturales (Fonden). El resto de personas deberá resolver su problema como pueda.

Una de las soluciones que los afectados han encontrado es la propuesta de la organización Liderazgo Joven, conformada por alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, y el grupo VIEM, que está integrada al proyecto #ReconstruirMéxico.

De acuerdo con la información brindada por Irving Rubí Reséndiz, secretario general de Liderazgo Joven, durante una rueda de prensa realizada esta semana en la Ciudad de México, cada casa de 64m2 requiere 15 mil “ladribotellas”.

Las viviendas son solo de un piso y se pueden reparar. “Cuesta mucho trabajo derribar un muro tras construirlo, las casas convencionales resisten un sismo de acuerdo al material utilizado en su construcción, pero una casa de PET bien cimentada se vuelve totalmente segura”.

La primera está ubicada en Tochimilco, Puebla y la organización planea llevar a cabo otras más en la ciudad de Oaxaca y Cuajimalpa, en la Ciudad de México.